Para muchos estadounidenses, la COVID sigue siendo una enfermedad crónica e incapacitante. Estos científicos están trabajando sin descanso para aliviar su sufrimiento.
El «COVID prolongado» agota la fuerza y la vitalidad de los pacientes, que tienen pocos recursos para combatirlo. Un equipo de especialistas —entre los que se encuentra una investigadora afectada que trabaja casi siempre desde la cama— está buscando respuestas